“Tú oyes la oración; a ti vendrá toda carne” Salmos 65:2
La oración es un arma poderosa, hemos visto a enfermos ser sanados mediante ella, hemos visto personas salir de la miseria, de la pobreza, porque gracias a la oración de fe, fueron prosperados. Muchos fueron guiados en tiempos de crisis, fueron protegidos en medio de peligros, hemos visto cantidad de oprimidos por las adversidades recibir liberación luego de haber orado por ellos. Sabemos que cuando hacemos la oración con fe, encontramos valor, amor, perdón; mediante la oración recibimos sabiduría y poder para resolver cada problema.
La oración no es solo repetir palabras, orar es una actitud del corazón, de la mente, orar es pedir y también recibir; orar es luchar y triunfar. La oración es un acto natural en la vida de un cristiano que cultiva su comunión con Dios.
Para los hijos de Dios, orar es un privilegio, practique hoy la oración, comuníquese con Su Padre, quien oye y responde.
Proclama: “Dios responde cada una de mis oraciones”