“Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes...”
Mateo 7:12
Hay personas que son “difíciles” de tratar y aunque todos tenemos nuestros malos momentos, hay situaciones provocadas por conflictos con ellas, ¿Qué hacemos en estos casos?
1.- Orar: la oración crea el clima apropiado para poder ayudarles, nos capacita para entender cuál es la causa que les hace actuar de esa manera. En la mayoría es, porque estas personas sufrieron o están pasando por situaciones difíciles.
2.- Practicar la regla de oro: actuar como nos dice Jesús: “Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti”.
3.- Tener mansedumbre de espíritu: Ser paciente diariamente; tenemos que tomar autoridad sobre las fuerzas negativas que operan en las vidas de estas personas, y que la libertad de Cristo se manifieste sobre ellos. Ser paciente nos permite predicar con el testimonio; responder con amabilidad a la agresividad, saber callar a tiempo.
4.- Cambiar nuestra actitud: Es importante que frente a una persona difícil, tengamos una buena actitud en lugar de rechazarla o evitarla, brindémonos a ella cordialmente, como un desafío a nosotros mismos. No sólo estaremos ayudando, sino que nos sentiremos gozosos y gratamente recompensados gracias a nuestro cambio de actitud.
Proclama: “Que cosecharé en abundancia todo lo que he sembrado”