"Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir." Lucas 6:38
La palabra “depresión” no se conocía en el siglo XIX, pero se ha popularizado en los últimos años, pues describe una enfermedad moderna pero cada vez más frecuente en la actualidad. La medicina no encuentra una cura definitiva, sólo hay tratamientos que “alivian” el síntoma, y ayudan a la gente a vivir un poco mejor. Entre esos tratamientos, sugieren descansar, viajar, distraerse; tomarse tiempo para uno mismo. Pero si estudiamos la Palabra de Dios, eso no es lo que Jesús enseñó, sino que para tener, primeramente tenemos que dar. Si queremos amor, cariño, atención, primero tenemos que darlo a quienes están a nuestro alrededor.
Si se siente deprimido, tiene tristeza, si el diablo le ha debilitado y le rodea la soledad; levántese en el Nombre de Jesús y salga de esa condición en este día, busque y ayude a quien está necesitado, dele al hambriento, visite a alguien enfermo y llévele palabra de fe y vida eterna.
Comparta amor con el prójimo y verá que eso es la mejor medicina para terminar con la depresión; Recuerde: Dios le dará la misma medida que usted está dando.
Proclama: “Cosecharé en abundancia todo lo que he sembrado”