"...¿Cómo, pues, podemos saber el camino?" Juan 14:5
La vida es como un viaje o una aventura, mientras viajamos no podemos ver el final... A veces la ansiedad nos asalta, pues no sabemos qué nos espera en el próximo recodo del camino. Cada día marca un principio, el comienzo de nuevas experiencias, por supuesto que todos deseamos que sean buenas, agradables, gratificantes, pero como en los viajes también en la vida, a veces lo inesperado se presenta y nos desconcierta. Tal vez haya desvíos, irregularidades o mal tiempo en nuestro trayecto, debemos estar preparados para manejar en esas situaciones.
Lo importante es asegurarnos que Cristo viaja con nosotros, eso sólo es suficiente para darnos fuerzas y valor para continuar en el camino sabiendo que, unos pasos más adelante, la circunstancia que nos agobia quedará atrás y las cosas se verán diferentes. Cuando tomamos tiempo para orar diariamente por aquellas cosas que nos fastidian, no seremos derrotados por ellas, al orar, vencemos la tentación de abandonarlo todo, pues en oración sentimos la compañía y ayuda de Jesús, quien nos da fuerzas para seguir siendo Él ese camino demarcado por su ejemplo.
Jesús le dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.” Juan 14:6
Su amor nos envuelve, Su luz ilumina las tinieblas, disipa las dudas, y entonces seguimos adelante, seguros de llegar a feliz término.