“Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Sólo entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas” Josué 1:8
El Señor le dio este consejo a Josué; pero no era sólo un consejo, sino el único deber ineludible para que tuviera una vida bendecida.
Si queremos que la bendición de Dios nos acompañe, tener éxito en todo lo que emprendemos, debemos poner en práctica los principios establecidos por Dios, en este caso: “Meditar en su Palabra”.
Meditar es la clave para que el alma prospere y Josué debía pensar en esa palabra y hacerla carne en su vida.
Y ¿qué es meditar? es pensar profundamente en algo determinado, con la intención de estudiarlo, conocerlo mejor y valorarlo.
Se podría decir que es familiarizarnos con ella, porque así se hará realidad en cada área de nuestra vida.
¿De quién dependía el éxito de Josué? ¡De él mismo!, pues si meditaba y obedecía la Palabra de Dios tenía el triunfo asegurado.
Proclama: “Tendré éxito y prosperaré porque me mantengo obedeciendo la Palabra de Dios”