"...Más bienaventurado es dar que recibir". Hechos 20:35
Lo mejor que podemos hacer cuando nos sentimos solos, es involucrarnos en la necesidad de otra persona.
Una señora que perdió a su esposo en un accidente, estaba pasando por un tiempo de soledad porque sus hijos vivían lejos. Un día, en su desesperación clamó a Dios y Él le mostró que debía extender sus manos y corazón para ayudar a otras personas que tenían dificultades.
Lo primero que hizo, aunque temerosa, fue salir de su necesidad para socorrer a otros en circunstancias similares, de pronto se sintió tan envuelta ocupada brindando ayuda, que ni se dio cuenta en qué momento había desaparecido la soledad que sentía en su corazón.
Dar para recibir no solo dinero, sino de todo lo que tenemos: Amor, paz, vida espiritual, comprensión, fe, esperanza, pan, abrigo, consuelo; dar de lo que poseemos y de lo que somos (amor).
Al brindarnos a los demás estaremos plantando una semilla que Dios multiplicará, regresará a nosotros en una cosecha abundante y nuestras necesidades serán suplidas con generosidad.
Proclama: "Cosecharé en abundancia todo lo que estoy sembrando"