“…pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome hacia adelante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” Filipenses 3:13-14
El pasado es algo que muchos deberían olvidar, lo tienen en sus bocas y lo convierten en presente, si el pasado fue feliz queda en nosotros como un recuerdo agradable; en cambio si no lo fue los momentos penosos nos dejan huellas profundas, difíciles de borrar. Hay quienes reviven el daño que les hicieron y hablan mal de las personas que participaron, sea cual fuere la conversación siempre insertan esa parte desagradable de sus vidas, reanimando el resentimiento. Otros habiendo tenido experiencias enojosas en sus anteriores trabajos, tienen una mala actitud hacia el jefe o los compañeros, comportándose como si la situación fuera la misma; critican, son desconfiados, y además, siembran una “mala semilla” predisponiendo mal a otros.
Pablo nos enseña que él mismo tomó la decisión de olvidar lo que queda atrás, para proyectarse hacia el futuro. En este último día del año, podemos hacer lo mismo, dejar de vivir en el pasado; mejorando su presente y lograremos de seguro un futuro victorioso.
Jesús quiere ayudarle diciéndole: “He aquí, Yo hago nuevas todas las cosas”, en este año 2012 prepárate para lo mejor de Dios, ten las mejores expectativas porque este será un año en el cual el Señor nuevamente hará grandes cosas en tu vida, no arrastres tu pasado este tu buen presente, arranca este año con una forma distinta de actuar.
Entrégale a Él este año que termina, y de su mano, disfrute con optimismo la realidad de cada día del 2012.