Es una estrategia evangelizadora que tiene como objetivo dar cumplimiento a la misión que nuestro Señor Jesucristo nos encomendara en Mateo 28:19-20 de hacer discípulos a todas las naciones; consiste en que tres discípulos hacen pacto para orar y evangelizar, cada uno de ellos hace una selección de tres personas entre sus familiares, amigos, vecinos y/o compañeros de trabajo, dando un total de nueve personas por las cuales harán pacto durante un mes, orando cada día una hora por ellos y una vez a la semana se reúnen en un lugar y hora determinados para orar juntos y evaluar el avance evangelizador (por los nueves), una vez a la semana los discípulos de pacto harán contacto con cada una de las tres personas que él seleccionó, para servirle, entregarle alguna literatura, darle testimonio o cualquier otra cosa que le permita hacer enlace con ellos, de modo que al final del mes les inviten a un compartir donde puedan darle testimonio de Jesús (esta reunión debe ser planeada con anticipación y calidad) y luego incluirlos en una E.B.C.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén “ Mateo 28:19-20.
“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” Mateo 18:19,20.
“…La oración eficaz del justo puede mucho” Santiago 5:16.
“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” 2 Pedro 3:9.
Según el evangelio de San Juan capítulo 15, Dios nos ha puesto para que demos y llevemos fruto que permanezca, “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” Juan 15:16
Dios nos ha dado la capacidad de dar fruto en todo tiempo, y él es glorificado cuando así lo hacemos, “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” Juan 15:8.
Usted y yo hemos sido llamados y capacitados para dar fruto, usted tiene un potencial extraordinario, es una persona especial creada a la imagen de Dios. Entienda esto, Dios espera que demos fruto porque él sabe que podemos hacerlo, fruto en todo lo que emprendamos y de una manera especial que ganemos almas para Jesucristo.
Estamos aquí para dar frutos del Reino, el Reino nos ha sido entregado en nuestras manos para dar fruto, “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él” Mateo 21:43; la mejor manera de dar este fruto que traiga gloria a Dios es a través de discipulado lo cual tiene que ver con: Ganar, Edificar, Formar y Multiplicar.
Dar fruto nos llevará a un nivel de productividad sin límites en todas las áreas de nuestra vida, fruto, mas fruto, mucho fruto y fruto que permanezca; el vr. 8 enseña que el fruto es una característica distintiva de un discípulo, y los vrs.6 y 16, dan la siguiente promesa al discípulo que lleva fruto, “…pedid todo lo que queréis, y os será hecho”, “…para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé”, como decíamos esto nos lleva a un nuevo nivel de productividad, sin límites.
Dar fruto demandará de todos y cada uno de nosotros:
1-Compromiso.
Para dar fruto es necesario estar comprometido, una semilla para dar fruto debe estar comprometida totalmente.
2-Oración
La oración es poderosa para producir resultados, “…la oración eficaz del justo puede mucho” Santiago 5:16.
3-Metas claras.
Las metas nos dicen que queremos lograr y cuando lo queremos lograr, sin metas claras que evaluar los resultados serán mínimos.
4-Concentración.
Pablo dijo: “…una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta,…” Filipense 3:13,14.